junio 29, 2012

Lo que aprendí de la vida. Bernard Fougéres


Aprendí que existir es un hecho y vivir un arte, que no puedo estar en paz con los demás si no llevo la paz dentro de mí, que mi cultura no me sirve de nada si no la respalda un sentido crítico hacia mí mismo.

Aprendí que no debo tratar de cambiar lo que no depende de mí sino aceptarlo con lucidez y humildad, que solo es posible hacer frente a lo inevitable con una respuesta interior. No escogí a los padres que me engendraron, el lugar donde nací, el color de mi piel, pero sí el orgullo de mis genes. No podemos tener un dominio absoluto sobre nuestra vida.

Aprendí que la peor de nuestras enfermedades consiste en despreciar nuestro ser y que no podemos ser felices si no sabemos amarnos a nosotros mismos, que debemos extender la alegría y sustraer lo más posible la tristeza.

Que no es posible vivir sin una fe profunda, fe en nosotros, fe en los demás, fe en la naturaleza de la que somos parte.

Que no podemos vivir con el miedo a cuestas, miedo de tomar un avión, de involucrarnos en una relación amorosa, de postular por un empleo.

Que somos responsables de nuestra propia existencia, pero también de la vida en sí. Por eso nos movilizamos para apoyar a una mujer a punto de ser lapidada en Irán, a un preso político en China.

Aprendí que la felicidad nace a veces de la contemplación, sea de la naturaleza, sea de los seres a los que amamos.

Que necesitamos de pronto soledad y silencio para poder encontrarnos, que las palabras pueden viciar la comunicación, que la ignorancia es fuente de todos los males.

Que no es posible un amor verdadero si no amamos a los seres tales como son, que la amistad es necesaria en una relación amorosa, que existe más placer en dar que en recibir, que ser no violento es llanamente saber escuchar.

Que las cosas superfluas son caras, que las necesarias cuestan menos. Eso me llevó a modificar mi lista de compras en el supermercado.

Que el desgarre de una ruptura o de un duelo es el posible impuesto que nos cobra el amor. No existe vida consciente sin crisis, la palabra griega crisis significa discernimiento, elección.

Que el presente es el único punto que depende de mí. El pasado no tiene remedio, el futuro es incierto. La vida es aquí ahora. Hay instantes privilegiados que saben a eternidad, ausencia de temporalidad, presente eterno.

Que es importante reír y es lo primero que aprendemos antes siquiera de poder hablar, pero sobre todo reírnos de nosotros mismos. La inteligencia sin el sentido del humor y sin la bondad de poco sirve.

Los remordimientos son obsoletos, más valen las enmiendas: los errores en sí son enseñanzas.

Que Sócrates y Jesús fueron condenados a muerte, luego Gandhi, Martin Luther King, Isaac Rabin pagaron con su vida su elección pacifista, pero su testimonio marcó profundamente nuestra conciencia haciéndonos evolucionar hacia la solidaridad, la fraternidad. Si el mal es contagioso, también lo es el bien.

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