septiembre 18, 2019

Como luces de neón


Una mujer inteligente, preparada, graduada de una de las mejores universidades del país, trabajadora, bonita, de buen corazón... y no me daba cuenta!

No quería, no podía reconocer la señales, señales que estuvieron ahí siempre, como luces de neón algunas, como pequeños destellos otras, pero no por eso menos importantes. Señales que no podía ver porque estaba cegada. Sospechas que tenía pero hacía caso omiso, en parte por vergüenza y en parte por deseo de que no haya sido esa la realidad.

Pero las señales estaban ahí, como una muralla contra la cual he ido golpeando mis ideas cada vez...

Todo empezó con un café, con un beso robado al pie de una librería, continuó con discusiones por celos y yo saliendo a escondidas con mis amigos porque sabía que no hacía nada malo pero también sabía que a él no le iba a gustar. Siguió con sus diferentes métodos de crianza y educación, está bien golpear a los niños, está bien amenazar al otro si dice o piensa diferente y luego sonreír y dar un beso.
Hubo control del peso, hubo control en el modo de vestir, hubo distancias entre amigos y familiares,  hubo romanticismo, hubo posesión, hubo mucha confusión...

Y NO ME DABA CUENTA!

Al principio eramos enamorados, luego no... porque yo resulté ser alguien que no cumplía sus expectativas, pero él me tenía cariño entonces solo "salíamos", él podía salir con otras mujeres, yo no podía salir con otros hombres, porque yo era de él. El podía intimar con otras mujeres, siempre con condón claro (porque no quiero contagiarme de nada decía él), pero yo solo podía intimar con él y sin condón (porque solo éramos él y yo y así se disfruta más). El extrañaba mi compañía y yo a veces estaba tranquila sin él pero luego él me necesitaba, tenía problemas que no podía compartir con nadie más que conmigo, porque yo era su única amiga y regresaba con él...

Y NO ME DABA CUENTA!

No me daba cuenta del peligro que corría, ni siquiera cuando quedé embarazada y él me hizo buscar departamentos para mudarme a vivir. Porque no iba a vivir con él, él iba a cuidar de mí pero no viviendo en la misma casa. Y le dije cuantos eran mis ingresos y cuántos mis gastos, para que él me ayude a controlar mis cuentas, perdí autonomía; no... yo se la entregué. Porque él sabía como hacerlo y yo no. Yo no podía decidir ni siquiera el sabor de helado que quería comer y en lugar de comprar uno para mí, me llenaba de tristeza por compartir un helado que ni siquiera me gustaba. No me daba cuenta de lo poco que le importaba cuando a las dos semanas de abortar ya estaba en un motel celebrando San Valentín, mi cuerpo seguía sangrando por el hijo que perdió pero dos semanas eran mucho tiempo de espera y yo quería darle lo que él necesitaba, mi cuerpo.

Fui un pedazo de carne, un muslo de pavo que él quería comer, a su disposición, cuando él quería. A veces yo lloraba todo el tiempo mientras teníamos relaciones y él me decía no llores porque parece que te estoy obligando y yo no entendía mis lágrimas, lloraba porque era lo que me nacía, solo llorar... no me daba cuenta que una parte dentro de mi lloraba porque quería salir huyendo de allí! 

Pasaron los meses, le fecha cercana al nacimiento de mi hijo y solo yo lo recordaba, él nunca lo mencionaba, para él nunca existió y yo empecé a ver bebés por todos lados, a medida que mi hijo iba cumpliendo meses en mi corazón yo era un radar para esos bebés a mi alrededor y a él ni le importaba. Pasó otro año más y yo empecé a entender que él y yo, nunca íbamos a querer lo mismo, él quería su libertad y mi compañía y yo ya no lo quería a él, yo quería alguien que me amara como yo sabía que me merecía ser amada, alguien que "beba los vientos por mi" y lo convencí a él de que tenía que dejarme ir, le dije "si realmente me quieres, tienes que dejar que yo busque en otro lado lo que no encuentro contigo", le pedí a él que me liberara y él aceptó.

Y AUN ASI NO ME DABA CUENTA!

Cuando terminé con él, él me volvió a buscar algunas veces más pero yo había cerrado puertas y ventanas, bloqueado correos y celular y ya no quería saber de él, porque yo quería encontrarme conmigo misma, leer, ir a conciertos, gastar el dinero en comidas que me gustan, necesitaba tiempo conmigo y reencontrarme. Y lo hice.... pero seguía sin darme cuenta. 

Han debido pasar los años para entenderlo, para reconocerlo, para poder decirlo en voz alta (anoche lo hice por primera vez). Porque al decirlo y al escribirlo como lo estoy haciendo ahora, significa que ha sido real, que no pasa solo en la novelas o en las noticias, que le puede pasar a cualquiera, mis amigas no lo saben, mi familia no lo sabe, no saben que yo, siendo una mujer inteligente, preparada, graduada de una de las mejores universidades del país, trabajadora, bonita y de buen corazón, estuve en una relación tóxica.

Y que logré salir de allí, SIN DARME CUENTA! 





septiembre 12, 2019

Nostalgia

Nostalgia de su risa que no llegué a escuchar
Nostalgia de sus manos que no pude palpar
Nostalgia de su aroma, un aroma que ni siquiera pude imaginar 

Nostalgia de sus ojos y de ese brillo que no se encendió
Nostalgia de su voz, que nunca dirá mamá
Nostalgia de su vida que no fue

Nostalgia de mi niño por nacer 
Espérame en el cielo, allí te conoceré. 


Fecha probable de parto: 15 de septiembre del 2013