octubre 17, 2011

i´m a loser


1.      I hate the way you talk to me. (when u´re angry)
2.      And the way you cut your hair. (in fact when you don´t cut it)
3.      I hate the way you drive my car. (ur car.. so fast when u´re upset)
4.      I hate it when you stare.  
5.      I hate the way you read my mind.
6.      I hate you so much it makes me sick It even makes me rhyme.  (my headache has ur name)
7.      I hate the way you're always right.
8.      I hate it when you lie. (and I pretend believe in u)
9.      I hate it when you make me laugh even worse when you make me cry. (u make my soul laugh)
10.  I hate it that you're not around. And the fact that you didn't call. (and u won´t! ..I know u most)
But mostly I hate the way I don't hate you not even close, not even a little bit, not any at all... (I really try but i´m a loser and I just know love u even u don´t)

17

Te quiero – No te quiero – Te quiero – No te quiero – Te quiero - Te odio – No te odio – Te odio – No te odio – Te odio – No te odio – Te extraño – Te olvido – Te extraño – Te olvido – Te extraño – Tus abrazos – Tus ironias – Tus abrazos – Tus ironias – Tus abrazos – Tu risa – Mi llanto – Tu risa – Mi llanto – Tu risa – Mi rabia – Tu mirada – Mi rabia – Tu mirada – Tus manos – Tus manos – Tus manos – Tu enojo – Mi desesperación – Tu enojo – Mi desesperación – Mi inseguridad – Tus celos – Mi inseguridad – Tus celos – Tus celos – Mi sombra – Mi pena – Mis miedos - Mi tristeza – Tus miedos – Tu orgullo – Tus canciones – Tus juegos – Tu – Yo sin ti

octubre 10, 2011

octubre 03, 2011

historia de una tormenta III

Estoy de pie.. no recuerdo haberme parado, no recuerdo haber estirado mis piernas o forzado mis brazos..
No sé si lo reflexioné o fue un impulso.. sólo sé que en este momento estoy de pie.
Miro hacia abajo, al refugio que me cree detrás de la puerta.. es tan pequeño, no sé cómo pude caber en él.

Estoy de pie y empiezo lentamente a recorrer la habitación..
Las paredes están un poco húmedas aún, el piso enlodado, pienso cuánto me costará limpiarlo y dejarlo como estaba.
Escucho un crash bajo mis pies.. he pisado un vidrio que ha caído de la ventana.. mmm no, no me he lastimado, enhorabuena.

No sé qué hora es, el clima me importa poco en este momento, no miro hacia el exterior.
Estoy centrada en los destrozos de nuestra casa imaginaria, estoy palpando los daños que había visto mientras estaba en aquel rincón.
Avanzo un poco más a través de los escombros, de un momento a otro escucho un objeto metálico rodar por el piso detrás de mí,
Me volteo y estas ahí agachado recogiendo la vitrola que tanto amas, nuestras miradas se cruzan pero no decimos nada..
Bajas la mirada, yo volteo el rostro y seguimos cada uno en lo suyo, recogiendo, re acomodando.. arrinconando la basura..
Nos movemos lentamente, el tiempo que pasamos en nuestros “refugios” fue muy largo y nuestros cuerpos aun necesitan acoplarse.

….
Me había sentado en el piso junto a la estantería para guardar las fotos que se han salido del álbum.. te escucho en la cocina, revisando si hay fugas de gas.
Han pasado algunas horas desde que empezamos a arreglar y de pronto me hablas, me dices “ya pasó la tormenta?”
y sin voltear a mirarte levanto mis hombros y giro mi cabeza de un lado a otro y respondo en un tono casi inaudible un “no lo sé…”

Te escucho girar y regresas a la cocina. Mientras tanto yo, me levanto y camino hacia la puerta abierta..
Por primera vez en toda la mañana miro al exterior. El clima es frío, como nos suelen gustar las mañanas de sábado para permanecer acurrucados un rato más.
Las nubes grises han desaparecido, hay unos hermosos cúmulos blancos, esponjosos como algodón de azúcar.. se ven tan suaves tan acogedores..
Volteo a la izquierda y las ramas del árbol de mango se mecen ligeramente por el viento..
Aún huele a tierra húmeda, respiro profundamente, aún a pesar de todo lo que se llevó la tormenta, me gusta ese olor y sonrío un poco.

Me aclaro ligeramente la garganta, y me volteo para decirte en un tono lo más alto posible para que me escuches..
Pero no es necesario, porque has regresado sin que lo note y estás a tres pasos de mi
Entonces tímidamente sonrío una vez más y después de un ligero parpadeo te digo “creo que ya pasó, ya no hay más tormenta”
Me preguntas “mmm… estás segura?” y esta vez con una seguridad que no sé de dónde ha salido, respondo “creo que sí”
Te tumbas en el mueble, suspiras, y me dices “qué bueno”
Te imito y me siento en el mueble frente a ti y repito “sí, que bueno”

Nuestras miradas se encuentran una vez más..
No decimos nada, pero sonreímos con los ojos..
No decimos nada, pero de pronto siento una calidez que nos envuelve..
No decimos nada, pero veo y siento alegría e ilusión en nuestros corazones..
No decimos nada, tan sólo nos miramos…



septiembre 30, 2011

ESCRIBIR ES UN ACTO DE VALENTIA by Paulo Coelho

Jorge Luis Borges dijo en cierta ocasión que en realidad sólo hay cuatro historias que puedan contarse:
A] una historia de amor entre dos personas
B] una historia de amor entre tres personas
C] la lucha por el poder
D] un viaje.
De todas maneras, a lo largo de los siglos, los hombres y las mujeres continúan recontando esas historias, y ha llegado el momento de que tú hagas lo mismo. A través del arte de la escritura, entrarás en contacto con tu universo desconocido, y acabarás sintiéndote un ser humano mucho más capaz de lo que creías.
La misma palabra puede leerse de maneras muy diferentes. Escribe “amor” mil veces, por ejemplo, y en cada ocasión el sentimiento será distinto.
Una vez que las letras, las palabras y las frases están dibujadas en el papel, la tensión necesaria para que eso ocurriera ya no tiene razón de ser.
Por consiguiente, la mano que las escribió reposa, y sonríe el corazón del que se atrevió a compartir sus sentimientos.
Si alguien pasa al lado de un escritor que acabó de terminar un texto, pensará que tiene una mirada vacía, y que parece distraído.
Pero los amigos más cercanos saben que su pensamiento cambió de dimensión, pues ahora está en contacto con todo el universo: continúa trabajando, aprendiendo todo lo que ese texto trajo de bueno, corrigiendo los eventuales errores, aceptando sus virtudes.
Escribir es un acto de valentía. Pero merece la pena arriesgar.

historia de una tormenta II

Me despierto sobresaltada.. debido al sueño que he tenido..
Y lo primero que hago es mirarte..
No sé cuánto tiempo ha pasado..
Son horas? O sólo minutos?

Mis piernas se han entumecido.. no las siento.. pero no quiero moverme..
Quiero sentir dolor, más dolor, quiero que mi cuerpo grite del dolor..
Porque nada de lo que me pase físicamente supera al ruido sordo que invade mi mente
El dolor en mis piernas no me hará levantar porque simplemente no quiero moverme

Miro a mi alrededor, parece que pronto amanecerá…
Tú.. Sigues ahí sobre la cama. En la misma posición que estabas la última vez que te vi..
Al parecer te acabas de despertar, porque tu respiración ha cambiado..

A través del cristal roto de la ventana logro ver un pedazo de cielo..
Sigue obscuro.. aún hay nubes en el cielo..
Ya no llueve, pero tampoco hay arcoiris, ni pajarillos cantando..
No hay tormenta. Pero tampoco hay calma después de la tormenta..
Porque las nubes aún están sobre nosotros..
No llueve, no hay truenos, no hay rayos..
Sobrevivimos a la madrugada, sobrevivimos a la obscuridad, al frio..
Ningún lobo entró por la puerta de la cocina. No fue necesario probar mi fuerza para matarlo.
Sobrevivimos una vez más..

Mi cuerpo está inmóvil, pero mis ojos se mueven rápidamente, quiero analizar el entorno..
Estoy haciendo un análisis de los daños que ha sufrido nuestra casa imaginaria..
La chimenea está intacta, sobre ella queda un retrato nuestro con el vidrio resquebrajado.
Del cuadro de tres piezas que compramos en esa feria artesanal, solo quedan dos..
La pieza restante está partido sobre el sofá. Me pregunto si podremos arreglarlo después..
Esto me anima, pensar en un después.. pensar en cómo arreglaremos, en cómo ordenaremos..
Imaginarte buscando nuevos adornos para reemplazar los que se han quebrado.
Imaginarnos en un debate tan profundo e intenso para decidir si queremos bandejas de cristal o de porcelana..
Imaginar, soñar, desear reconstruir nuestra casa imaginaria juntos, me da una sensación de calidez.

Continúo con mi evaluación de daños.. mis ojos y mi mente trabajan a mil por hora..
Encuentro patas arriba la mesilla del teléfono.. debajo de ella está la libreta de notas..
Aquella en la cual escribí una notita y arranqué la hoja para guardarla en el bolsillo de tu abrigo,
Para que la encuentres en el momento que lo uses, en el momento menos inesperado y pienses en mi, aún estando lejos..

Notas.. bolígrafos.. palabras escritas sobre papel… MI SUEÑO!
Sí, he recordado..!! he pegado un respingo involuntario.. (lo habrás notado? Mmm… no creo)
Encontré una libreta de hojas blancas.. habías escrito en ella.. era tu letra.. la conozco perfectamente
Pequeña, temblorosa.. letra de chico tímido.. la letra de mi chico tímido..
Te despedías.. me decías que te vas porque a mí no me gusta tu compañía..
Cierro los ojos y recuerdo tu letra..
Quiero detener ese recuerdo, quiero acariciar aquella nota, en un afán de acariciarte a ti a través de tu caligrafía..
Cierro los ojos y el sueño se hace más vivido..
Buscaba en aquella libreta aunque sabía que era en vano..
Porque tú eres de pocas palabras y de pocas letras… yo hablo mucho, escribo mucho..
Tú, te tomas tu tiempo.. escribes poco y hablas mucho menos..
Sé que no encontraría allí las respuestas a mis preguntas..
Pero aun así buscaba en esa libreta, algún indicio, alguna señal..
En qué momento te hice creer que no me gusta tu compañía?
Por qué pensaste eso? Por qué sentiste eso?
Las páginas en blanco no me daban respuesta alguna..

En mi mano tenía un bolígrafo, sería el mismo que usaste para escribir esas palabras que taladraban mi corazón en este momento?
En mi mano tenía un bolígrafo, y sólo atiné a escribir cinco palabras..
Debajo de tu nota.. con mi letra dispareja por los nervios y la tensión.. alcancé a escribir cinco palabras..
“No te rindas por favor”
Sería eso suficiente para transmitirte el mensaje?
Esas cinco palabras bastarían para traerte de vuelta a mi?

Ahora recuerdo por qué desperté sobresaltada..
Ahora recuerdo por qué fuiste lo primero que busqué con la mirada...

No te has ido, no te mueves, no me hablas, no me vienes a sacar de este rincón donde me encuentro..
Quisiera yo poder levantarme y sacarte de tus pensamientos..
Oh.. tus pensamientos.. daría todo porque compartas conmigo lo que estás pensando..

Quisiera escuchar gritos, quisiera seguir rompiendo los adornos mientras los lanzamos contra las paredes
Preferiría las maldiciones a este silencio sepulcral..

Te miro.. y sigues aquí…
Y me pregunto.. soñaste lo mismo que yo?
Esas cinco palabras logran transmitir todo lo que yo no puedo en este momento…??

septiembre 28, 2011

LAS TRES VERDADES by Jorge Bucay

Todos los que hemos vivido buscando la verdad, nos hemos encontrado en el camino con muchas ideas que nos sedujeron y habitaron en nosotros con la fuerza suficiente como para condicionar nuestro sistema de creencias. Sin embargo, pasado un tiempo, muchas de las verdades terminaban siendo descartadas porque no soportaban nuestros cuestionamientos, o porque una <<nueva verdad>>, incompatible con aquellas, competía con nosotros por los mismos espacios. O simplemente porque estas verdades dejaban de serlo.
En cualquier caso, aquellos conceptos que habíamos tenido como referentes dejaban de ser tales y nos encontrábamos, de pronto, a la deriva. Dueños del timón de nuestro barco y conscientes de nuestras posibilidades, pero incapaces de trazar un rumbo confiable. Mientras escribo esto, recuerdo de pronto que “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry:
<<En sus viajes por los pequeños planetas de su galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en su gran libro de registro, montañas, ríos y estrellas. El Principito quiso registrar su flor (aquella que había dejado en su planeta), pero el geógrafo le dijo:
-No registramos flores, porque no se pueden tomar como referencia las cosas efímeras. Y el geógrafo le explicó al principio que efímero quiere decir amenazado de pronta desaparición. Cuando el Principito escuchó esto, entristeció mucho. Se había dado cuenta de que su rosa era efímera…>>.
Y entonces me pregunto, por un lado: ¿Existirán las verdades sólidas como rocas e imperturbables como accidentes geográficos? ¿O será la verdad sólo un concepto que lleva en sí mismo la esencia de lo transitorio y frágil de las flores? Y, por otro lado, desde una perspectiva macroscópica: ¿Es que acaso las montañas, los ríos y las estrellas no están también amenazados de desaparición? ¿Cuánto es <<pronto>> comparado con <<siempre>>? ¿No son, desde esta mirada, las montañas también efímeras…? Creo que lo que me gustaría hoy es intentar escribir sobre algunas ideas-montaña, ideas-ríos, ideas-estrellas con las que me he ido cruzando en mi camino.
Algunas verdades que seguramente son cuestionables para otros, lo serán también para mí, algún día. Pero hoy contienen, me parece, la solidez y la confiabilidad que da la indiscutible mirada del sentido común.

1. El primero de estos pensamientos confiables forma parte inseparable de la filosofía gestáltica y es la idea de saber que: lo que es, es.
(Escribo esto y pienso en la desilusión de quien me lee: <<¡Lo que es, es…! ¿Esa es la verdad?>>.) El concepto, no por obvio menos ignorado, contiene en sí mismo tres implicaciones que me parece significativo remarcar: saber que lo que es, es implica la aceptación de que los hechos, las cosas, las situaciones son como son. La realidad no es como a mí me convendría que fuera. No es como debería ser. No es como fue. No es como será mañana. La realidad de mi afuera es como es.
Pacientes y alumnos que me escuchan repetir este concepto se empeñan en ver en él un deje de resignación, de postura lapidaria, de bajar la guardia. Me parece útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación presente. ¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en que punto del universo nos encontramos?
Sólo puedo iniciar mi camino desde mi punto de partida y esto es aceptar que las cosas son como son.
La segunda derivación directamente relacionada con esta idea es que:
Yo soy quien soy.
Otra vez:
Yo no soy quien quisiera ser. No soy el que debería ser. No soy el que mamá quería que  fuese. Ni siquiera soy el que fui. Yo soy quien soy. De mi paso, para mí, toda nuestra patología psicológica proviene de la negación de esa frase. Todas nuestras neurosis empiezan cuando tratamos de ser quienes no somos. En “Déjame que te cuente”… escribí sobre el autorrechazo:
…todo empezó aquel día gris
en que dejaste de decir orgulloso
YO SOY …
Y entre avergonzado y temeroso
bajaste la cabeza y cambiaste
tus palabras y actitudes
por un temible pensamiento:
YO DEBERÍA SER…
…Y si es difícil aceptar que yo soy quien soy, cuanto más difícil nos es, a veces, aceptar la tercera derivación del concepto <<lo que es, es>>:
Tú… eres quien eres.
Es decir:
Tu no eres quien yo necesito que seas. Tu no eres el que fuiste. Tu no eres como a mí me  conviene. Tu no eres como yo quiero. Tu eres como eres. Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.
Hace poco empecé a definir el verdadero amor como la desinteresada tarea de crear espacio para que el otro sea quien es.
Esta primera verdad es el principio (en sus dos sentidos, de primero y de primordial) de toda relación adulta. Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como yo soy.

2. La segunda verdad que creo imprescindible la tomo de la sabiduría suficiente:
Nada que sea bueno es gratis.
Y de aquí se derivan, para mí, por lo menos dos ideas.
La primera: si deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello. Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (si fuera sólo en dinero, ¡sería tan fácil!). Este precio es a veces alto y a veces muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno es gratis.
La segunda: darme cuenta de que si algo recibo de fuera, si algo bueno me está pasando, si vivo situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado. He pagado por ellas, me las merezco. (Sólo para alertar a los pesimistas y desalentar a los aprovechados, quiero aclarar que los pagos son siempre por anticipado: lo bueno que vivo ya lo que pagado. ¡No hay cuotas a plazos!).
Algunos de los que me escuchan decir esto preguntan:
¿y lo malo? ¿No es cierto que lo malo tampoco es gratis? Si me pasa algo malo, ¿es también por algo que hice? ¿Porque de alguna forma me lo merezco? Quizás sea cierto. Sin embargo, estoy hablando de verdades, para mí, incuestionables, sin excepciones, universales. Y para mí la aseveración de que me merezco todo lo que me pasa incluido lo malo no es necesariamente cierta. Puedo asegurar que conozco algunas personas a las que les han acontecido hechos desgraciados y dolorosos que, sin duda alguna, ¡no lo merecían!
Incorporar esta verdad (nada que sea bueno es gratis) es abandonar para siempre la idea infantil de que alguien debe darme algo por que sí, porque yo quiero. Que la vida tiene que procurarme lo que deseo sólo porque lo deseo, de pura suerte, mágicamente.

3. Y la tercera idea que creo que es un punto de referencia podría enunciarla de la siguiente manera:
Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede NO hacer NUNCA lo que NO QUIERE. Me repito a mí mismo:
Nunca hacer lo que no quiero.
Incorporar este concepto como una referencia real, es decir, vivir coherentemente con esta idea, no es fácil. Y sobre todo no es gratis. (nada que sea bueno lo es, y esto es bueno). Estoy diciendo que si soy un adulto, nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme , en todo caso, es que el precio sea mi vida. (No es que yo minimice ese coste, pero sigo pensando que es diferente creer que no puedo hacerlo, a saber que hacerlo me costaría la vida). Sin embargo, es lo cotidiano, en el pasar de todos los días, los precios son mucho mas bajos. En general, lo único que es necesario es incorporar la capacidad de renunciar a que algunos de los demás me aprueben, me aplaudan, me quieran. (El coste, como a mí me gusta llamarlo, es que cuando una se atreve a decir no, empieza a descubrir algunos aspectos desconocidos de sus amigos: la nuca, la espalda y todas otras partes que se ven sólo cuando el otro se va).
Estas tres verdades son para mí ideas-montañas, ideas-río, ideas-estrella. Verdades que continúan siendo ciertas a través del tiempo y de las circunstancias. Conceptos que no son relativos a determinados momentos, sino a todos y cada uno de los instantes que, sumados, solemos llamar “nuestra vida”.
VERDADES-MONTAÑA para poder construir nuestra casa sobre una base sólida.
VERDADES-RIO para poder calmar nuestra sed y para navegar sobra ellas en la búsqueda de nuevos horizontes.
VERDADES-ESTRELLA para poder servirnos de guía, aun en nuestras noches más oscuras…

Jorge Bucay